Transportín

Transportín

Existen transportines de diferentes modelos y materiales: en forma de bolso, dotados de ruedas, de mimbre, acolchados… ¿Pero, cómo elegir entre tanta variedad?

Lo esencial es tener en cuenta estos aspectos claves:

  • Material: debe ser fácil de lavar. Los materiales de mejor limpieza son los de plásticos o con un revestimiento plástico, es aconsejable para preservar mejor la hiegiene y salud del gato sin pelo. Los de mimbre y cartón son los más difíciles de mantener limpios.
  • Rigidez: Son preferibles más blandos que rígidos, ya que protegen mejor al gato y garantizan más su estabilidad. Sin embargo, optar por un trasportín con paredes rígidas no quiere decir que no podamos cuidar de la comodidad del gato, deberá poner material acolchado en su base.
  • Forma: Se recomienda que la parte superior sea desmontable, para aquellos gatos con miedo al veterinario o para los que tienen problemas de movilidad o de dolor ya que ayudará a no formarlo a salir de su espacio seguro.
  • Aperturas: Lo ideal es que tenga una gran apertura en la parte superior. Los gatos que tienen problema para entrar en el trasportín, resulta más fácil y menos estresante introducirlo desde una apertura superior que las aberturas laterales.
  • Seguridad: Material resistente y con cierres a prueba de fuga es clave para su seguridad. Si el transportín no es nuevo, también es importante que no esté dañado y siga en buenas condiciones.
  • Ventilación: Deberían presenciar rejillas en las puertas y de ranuras en las paredes. Estas aperturas no sólo evitan que suba demasiado la temperatura en el interior sino que permiten también ver lo que hace el gato y administrarle premios.

¿Por que mi gato necesita transportín?

El transportín es una de las pertenencias más importantes de un gato, junto con sus juguetes, bebedero, comedero, rascadores y bandejas de eliminación. De hecho, si el gato se encuentra fuera de su territorio este será su “zona protegida y familiar”, y sirve para trasladar de manera segura tanto si hay que llevarlo al veterinario o para salir de vacaciones y viajar en avión o cualquier otro transporte.

No es buena idea llevar su gato en brazos cuando tiene que salir. Ni siquiera si está en un espacio cerrado como el interior de un choche, ya que es posible que el gato se asuste con lo que puede ver en la calle, o ruidos que desconoce, e intente huir o esconderse. Esto puede derivar a que el gato acabe metiéndose en líos simplemente por que no se ha tomado la precaución de llevarlo en su transportín.

¿Como acostumbrar a mi gato al transportín?

Antes de utilizar el transportín, es muy importante realizar un entrenamiento para que el gato se habitúe a él y entre a su interior de forma natural y voluntaria.

  1. Retirar la puerta del transportín. Déjalo abierto en un lugar tranquilo de la casa donde el gato le guste estar y colocar cerca el comedor del gato. Si el gato deja de comer, hay que alejar el comedor hasta que el gato coma tranquilamente.
  2. Reduce progresivamente la distancia hasta colocar el comedor en el transportín.
  3. Entre comida y comida, esconda varias golosinas dentro del transportín.
  4. Cuando el gato entra y sale del transportín con tranquilidad e incluso lo busca para echarse siestas. Se puede volver a colocar la puerta y pasar a la fase siguiente.
  5. Cuando el gato esté dentro mueve la puerta del transportín y prémialo. Cierra la puerta durante un segundo. Premia al gato a través de la rejilla y vuelva a abrir.
  6. Sube muy gradualmente el tiempo durante el cual la puerta queda cerrada y premia al gato a través de la puerta por quedarse tranquilo. Cuando empieces a cerrar la puerta, es importante que las cesiones sean cortas.
  7. Los pasos siguientes son levantar el transportín con el gato dentro, moverse dentro de casa y por fin practicar fuera de casa.
Cama para gato sin pelo
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